lunes, febrero 13, 2006

COMUNA DE PARIS

Sergio Badilla Castillo

(de "Poemas Transreales y Algunos Evangelios". 2005)

Una clarinada de alerta con un ritmo estridente suena
como cuerno medieval
en algún renglón del fragor de la batalla.
Thiers escapa de la turba con 12.000 soldados derrotados
en Prusia.
Los andrajosos anhelan / con sus enflaquecidas cataduras /
un brindis en las trincheras
para esclarecer la victoria.
¡Qué victoria! Si tiene la fugacidad de un rayo
Duval Eudes Brunel y todos los de Montmartre querían marchar
sobre Versalles.
(Recibo mi primera herida en la Comuna de París)
¿Qué herida? Si es mi hermano que muere en 1986 lentamente
de peste en ese municipio.
También los anarquistas Louise Michel
los hermanos Reclus
y Eugene Varlin que construían sueños
el 28 de marzo de 1871 entre barricadas y descargas.
Como si fuera vidente en San Petersburgo
Bakunin idealiza una ciudad central que se declare autónoma.
Una comunidad doncella que se funda de abajo hacia arriba
diría el príncipe Kropotkin en sus
divagaciones e irremediable insomnio.
Los esqueletos del poder se organizan para destripar las utopías
ya no se oye más que el ruido sordo de los adoquines
que caen unos sobre otros en las últimas estampidas.
En las zanjas con sus macilentas apariencias los harapientos
ya no ansían un brindis ¿Para qué? ¿Para vitorear la ruina?
Un trompetazo de atención con una cadencia discordante
retumba como cuerno gótico
(en algún sitio) en la quietud y es la derrota.