lunes, marzo 20, 2006

EL TRANSREALISMO Y LA POESIA DE SERGIO BADILLA CASTILLO

miércoles, marzo 15, 2006

Poeta chileno Sergio Badilla Castillo
gana premio internacional Artomi

Fuente :Orbe

NUEVA YORK.- 14 de marzo 2006. El poeta chileno Sergio Badilla Castillo ha sido distinguido hoy con uno de los premios internacionales que entrega anualmente la Fundación de Artes de Estados Unidos (Artomi).
La distinción que recibirá, Badilla Castillo, el 16 de abril próximo en Nueva York, consiste en un premio de cuatro mil dólares y la estancia de un mes en el Centro de Arte Internacional que tiene la Fundación en el Condado de Columbia en Nueva York.
El premio concedido al vate chileno se basa en el desarrollo de una obra poética de excelencia internacional, donde su aporte creativo a través de la institución de la corriente transrealista en poesía, se consolida con la publicación de sus tres libros más recientes: Saga Nórdica’’, La Mirada Temerosa del Bastardo y Poemas Transreales y Algunos Evangelios.

martes, marzo 14, 2006

LA DESVIRTUALIZACIÓN DEL TIEMPO

Ignacio Fortes G

La obra de Sergio Badilla Castillo está entre las realizaciones más relevantes de la poesía latinoamericana actual, cuya edificación y arquetipos poéticos, nacen de una percepción del mundo que está relacionada con los grandes cambios que experimentan las realidades, científica e imaginativas en la historia contemporánea. Es un escritor que trasiega territorios físicos profundos e imaginarios virtuales anchurosos. Así, de esta manera, pone en contacto a su argumentación lírica con el dictamen de la ilustración y de la ciencia para generar una nueva territorialidad poética; El transrealismo poético..

El maderamen de la obra de Badilla se articula con la percepción del trashumante que tiene los sentidos vivificados de erudición, observaciones, preferencias y recordaciones. Sin embargo, sería injusto decir que este es el elemento primordial de su nutrientes empírica y doctrinaria en poesía, porque, el es un vástago, también, de la aprehensión concluyente del mundo profético de Neruda, Huidobro, de, de Rokha, de Vallejos y de Parra, además de la tradición clásica lírica universal, de poetas contemporáneos tales como Trakl, Kavafis, D’Anunzzio, Pound, Thomas hasta Auden, Ekelöf y Diktonius.

Badilla Castillo es, sin lugar a dudas, un poeta sobretodo academicista, lector y mundano a quien no le es indiferente la cotidianidad del callejeo , ni le es ajeno tampoco esa solemnidad erudita que transcurre y transita sus poemas.

El minucioso cuidado del lenguaje, es otra de las categorías distintivas de este creador, ya sea, a través de la implementación de un coloquialismo rompiente o de la adecuación del verbo docto en el rastreo de la unidad de la palabra, su imagen y sus derivaciones.

La expresión de sus iconografías líricas, tras conseguir una precisión esencialista, en medio de la perplejidad que constituye cualquiera de sus textos, conduce a la constitución de una poética mayor en nuestro mundo hispanohablante, porque su producto textual, particularizado o total, constituye hoy una raíz necesaria de la poesía de Hispanoamérica:

Badilla Castillo, se mantuvo durante un largo tiempo desconocido y excluido por su tenaz acracia, recién, con su regreso a Chile a finales de 1993, su obra comienza a tener una relativa difusión más extensa.. Es necesario aclarar que él sale en febrero de 1974 de su país, debido a circunstancias políticas. Como consecuencia, de esta situación vivirá alrededor de 20 años en Europa, en diversos países, donde como el mismo señala en un entrevista en la revista Parsimonia: “me nutrí de hechuras y torpezas, de imágenes y lenguas”

Sergio Badilla Castillo, nace el 30 de noviembre de 1947, en Valparaíso, de padre marino y madre de origen sefardí. “Tal vez por que mis padres eran personas de viajes y transtierra, por eso me interesé en el desbarajuste del tiempo” señala Badilla en la misma entrevista de la revista Parsimonia, aludiendo a la generación de su transrealismo poético, basado en la corriente fictiva del norteamericano, Rudy Rucker. Sobre este diseño insurrecto de Badilla Castillo, respecto a la tradición poética imperante, el investigador en literatura de la Universidad de Illinois, Felipe Arredondo, manifiesta que las palabras en la transrealidad badilleana no son sólo jerarquías sublimes sino también escombros del caos y de la historia y; añade: “Sergio Badilla, genera la transposición del tiempo, es decir, conjunta situaciones del pasado y las entrevera con el desarrollo textual de su hablante lírico principal: por ejemplo está hablando de la Comuna de París en unos de sus textos (ocurrida en 1871) e incorpora allí la muerte de su hermano en 1986, como si fuera parte de un mismo todo histórico.

El tiempo adquiere aquí un carácter paracrónico que significa borrar o alterar su presencia, para darle mayor importancia a la ficción, a las otras dimensiones de este fenómeno y lo ucrónico ( aquello que pudo ser y no fue). En la poesía transreal, el tiempo es un elemento circunstancial, multidimensional que se relaciona con la teoría de la relatividad de Einstein y Planck y lo indeterminable y expansivo de la visión del universo como lo ve Hawkins. El gran universo está en la capacidad ficcional del cerebro, en las divagaciones que pueda alcanzar la mente en situaciones de discontinuidad, sueños, paranormalismo, visiones, paroxismo; (espontáneas o inducidas).” Así por ejemplo está expresado en la construcción alegórica de su poema la Comuna de Paris:

“Una clarinada de alerta con un ritmo estridente suena como cuerno medieval
en alguna parte del fragor de la batalla
Thiers escapa de la turba con sus 12.000 soldados derrotados en Prusia
En las trincheras los andrajosos anhelan un brindis / con sus enflaquecidas cataduras /
para celebrar la victoria.
¡Qué victoria! Si tiene la fugacidad de un rayo
Duval, Eudes, Brunel y todos los de Montmartre querían marchar sobre Versalles
(recibo mi primera herida en la Comuna de París)
¿Qué herida!? Si es mi hermano que muere en 1986 lentamente en ese municipio
de peste.
También los anarquistas Louise Michel,
los hermanos Reclus,
y Eugene Varlin que construían sueños
/ el 28 de marzo de 1871/ entre barricadas y descargas.
Bakunin idealiza / al mismo tiempo / una ciudad central que se declare autónoma
en San Petersburgo como si fuera vidente
una comunidad inédita que se funde de abajo hacia arriba
diría el príncipe Piotr Kropotkin en sus divagaciones
de irreparable insomnio
Los esqueletos del poder se organizan para destripar las utopías
ya no se oye más que el ruido sordo de los adoquines
que caen unos sobre otros en las últimas estampidas.
En las zanjas los harapientos ya no ansían un brindis / con sus macilentas apariencias / ¿Para qué? ¿Para vitorear la ruina?
Un trompetazo de atención con una cadencia discordante retumba como cuerno gótico
(en algún sitio) en la quietud de la derrota”
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