jueves, noviembre 30, 2006

El transrealismo poético de Sergio Badilla Castillo
EL LABERINTO TRANSREAL QUE NOS REINVENTA
Jorge Parga Durban
Ø Sergio Badilla Castillo a le se te identifica como el instaurador de los fundamentos del transrealismo, ¿En qué consiste esta corriente?, y ¿Cómo lo asumes como creador?

Debo dejar en claro que mi aporte es el transrealismo poético o ucronismo, porque el transrealismo a secas, como propuesta literaria, fue elaborado inicialmente por el norteamericano Rudy Rucker como un rango expresivo de la ciencia ficción. Mi aporte es el transrealismo poético o ucronismo que es la mezcla de ámbitos temporales diferentes en un marco textual base, de modo que, se altera el vínculo lineal entre pasado, presente y futuro y la realidad se transfigura en un espacio intemporal, donde se personifican o realizan las imágenes y la praxis poética. Lo que es ayer puede ser también hoy y quizás mañana; y fíjate que no uso el pretérito indefinido en el caso de ayer, (fue) sino que el verbo en su calidad de presente (es). Por eso elementos como la ucronía, o sea, algo ocurrido en el pasado puede tener diferentes desenlaces, (aquello que pudo ser y no fue):La mirada fractal del poeta, que es la mirada absoluta, el repaso de la omnipotencia, por así decirlo, en el transrealismo poético, descompone, hurga, reforma o trueca cualquier acontecimiento para construir el corpus poético.

Esta categoría la comienzo a validar en poesía ya a fines de los años ochenta, cuando aún vivo en Escandinavia; allí en la tranquilidad cercana al Ártico y embelesado con las sagas nórdicas, me doy cuenta que, en muchos casos, las imágenes de un texto comenzaban a generar, por sí solas, una suerte de transitoriedad que resultaba contradictoria, en términos de una lógica poética. Había planos y materialidades diferentes que coexistían en un mismo texto, las que de manera quimérica, en algún momento, o en algún punto, lograban avenirse. Por eso es que me atreví a elaborar una delineación, a manera de decálogo, de esta propuesta, en la que, además de los factores temporales y espaciales, añadí la visión chamánica, la mixtura de lenguajes, el laberinto, como escenario de galimatías y confusiones y la transfiguración mítica, o recreación de los mitos o sagas tradicionales con una rearticulación textural propia.

Respecto a si acepto los cargos de ser generador de una corriente, responsablemente; la respuesta es categóricamente sí, porque cualquiera propuesta estética y arquetípica que tenga más de un centenar de seguidores en el mundo, en sus inicios formales, es relevante y si hay detractores mejor aún, porque en todo país existe la animadversión, el conservadurismo y la envidia como contrafuertes opositores a toda clase de ruptura. Los desiguales siempre se disfrazan de Catones para “empezuñar” aquello en lo que no están adheridos o no son capaces de intentar.

Ø ¿Cómo se expresa el transrealismo en tu libro “Poemas transreales y algunos evangelios?, ¿Cuáles son los mecanismos que lo revelan?

Poemas transreales y algunos evangelios, está constituido con esta amalgama de elementos transfiguradores; hay componentes ucrónicos, paracrónicos y trascrónicos; existe la mirada chamánica, como la del nigromante que no solamente expele o sugiere un texto de su mente, sino que lo dota, además, o le entrega a éste cierta carga cabalista o alquimista.
(¡Cuidado con aquel que lo lea de mal ánimo). También incluye el laberinto como arquetipo lírico, donde la imagen central del poema queda enclaustrada, esperando la salida que le da el lector, o simplemente no existe desembocadura. Además, en este libro está presente la recreación mítica de mi propia historia bíblica, la de mi familia, la de mis amigos, en los doce evangelios que integran su tejido poético final.

Ø ¿Cuál es el escenario que vive hoy la poesía?, ¿Lee la gente poseía hoy?

Yo considero que la poesía, en el mundo, sigue siendo una expresión vital y respetada dentro de los géneros literarios. Tal vez no goza de un mismo nivel de interés que la novela, o el cine, pero sigue teniendo millones de cultores y lectores. Lo he visto en mis viajes recientes, en grandes festivales como el Medellín en Colombia, Struga, en Macedonia, Gante en Bélgica Curtea de Arges en Rumania o Rosario en Argentina.

En el caso de Chile, tenemos una de las tradiciones más contundentes en poesía de habla hispana, pero lamentablemente hay una gran cantidad de “devotos” que escribe, pero no lee. Recuerdo en el año 71, en un gran encuentro de poetas que se hizo en Valparaíso, mi ciudad natal, donde se discutió el tema hasta el cansancio, se abordó el tema y creo que fue Gonzalo Millán, quien dijo: “ hay miles de “versadores” y menos poetas “. Yo creo que esa realidad se mantiene.

No puedo dejar de reconocer que la internet ha ayudado notoriamente a que se tenga fácil acceso a los grandes poetas universales y eso es positivo del momento que ellos están ahora en una tocante cercanía. Todo esto determina que haya una cantidad no despreciable de personas, creo que jóvenes en su mayoría, que lee, hurguetea y se informa de poesía, poemas y poetas.

De todas maneras el libro, como objeto, considero que es irreemplazable , ¿Cómo no tener entre manos un libro de Ekelöf, de la Södergran, de Kavafis , de Elliot o de Saarikoski y sentir que es parte de ese deleite que es la lectura de un excelente texto poético?